Si arriesgas puedes perder, si no arriesgas estas perdido

Hace unos días, Carlos Bravo escribió en su blog, un artículo acerca de un proyecto que estaba realizando en Suiza.

Había propuesto una idea arriesgada para una empresa muy seria, y no sabía si le iban a aceptar, yo le escribí un comentario en el que le dejaba la frase que da nombre a este post.

Esta es una frase que me ha ayudado mucho en los últimos años de mi vida, me la enseñó un buen amigo del colegio. De Diego aprendí muchas cosas, pero quizá lo que más me ha ayudado es esta frase.

Me pasé 18 años de mi vida sin arriesgar

Hasta que tomé la decisión de meterme en el Ejército, mi vida fue un constante dejarme llevar, no lo digo tirándome flores, ni sintiéndome orgulloso, más bien todo lo contrario. Mis decisiones fueron bastante nimias, no las pensé mucho, y actúe un poco por lo que creían los demás que era lo mejor para mí. Seguramente lo fácil sería pensar que la decisión de hacerme militar tampoco fue mía del todo, ya que toda mi familia lo era o había sido antes que yo, pero lo cierto es que mis padres tampoco se habían molestado en hacerme mucha presión o inculcarme la profesión militar.

Mi madre quería que fuera ingeniero

Y esa fue la primera gran barrera que superé y en la que creo que empecé a arriesgar. Ingeniero es una carrera muy dura, pero muy recompensada, es duro estudiar tanto, pero el éxito depende solo de tu esfuerzo, cuando decidí ser militar, supe que tendría que aprobar una oposición, y que dadas las circunstancias del Plan Bolonia pisándome los talones, solo iba a tener esa oportunidad.

Lo raro de esta oposición es que uno aprueba para empezar a estudiar, el resto de oposiciones se realizan para desempeñar un trabajo una vez que ya has estudiado una carrera. La mentalidad de unos opositores y otros es muy diferente. Los opositores a la carrera de las armas somos por lo general muy jóvenes y normalmente perdemos un par de años de vida opositando. Yo por suerte lo conseguí a la primera, pero me arriesgué a no conseguirlo, tener que olvidarme de ello y haber perdido por completo un año, ahora siento que hice lo correcto, que “gané”.

Desde entonces creo que he empezado a arriesgar, arriesgué haciéndome piloto de transporte, en vez de helicópteros que era lo que me gustaba antes, y sobre todo desechando la aviación de caza, a pesar de que la mayoría de mi familia se había dedicado a ella. Ahora sé que gané, me encanta mi trabajo, y las posibilidades y destinos que ofrece.

Por último, aunque esto no lo considero arriesgar, si no pisar sobre seguro, gané prometiéndome con Cristina, ya que supone un cambio radical en mi vida. Aún no se cómo de distinto será con mi vida actual, pero ya sé sin lugar a dudas que gané.

Todos tenemos el deber de arriesgar

Incluso los que son más conformistas tienen el deber de arriesgar. El mundo no es estático, y quien te diga lo contrario miente, tenemos que aspirar siempre a más, y no solo por nuestro bien, si no por el de los que vienen detrás, si todos fuésemos conformistas, si nadie hubiese arriesgado nada, no habría antibióticos, porque Fleming no hubiese reparado en ellos, seguiríamos desplazándonos a caballo, y no nos importaría tardar 12 horas para realizar un viaje de Madrid a Aranjuez.

Tampoco quiero que pienses que te pido que lo dejes todo por una idea, pero sí que veas que puedes marcar la diferencia, por pequeños que creamos ser.

Y tú ¿Arriesgas o pierdes?

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3 pensamientos en “Si arriesgas puedes perder, si no arriesgas estas perdido

  1. Tomar decisiones siempre conlleva un riesgo y a medida que tienes mas responsabilidades (Te vas haciendo mayor) tienes que tomar mas decisiones-riesgos. Bsos Papa

  2. Hola Jorge,
    a ver, no seas tan duro contigo mismo. Dices que te has pasado 18 años sin arriesgar. Es normal, poca gente habrá que haya arriesgado a edades tan tempranas. Tú tienes veintipocos años, tampoco has tenido tanto tiempo para ello.
    También es cierto que se nos educa para que no arriesguemos, sobre todo por el tema dinero. Suele asociarse arriesgar con meterse en negocios propios, que si salen mal, te arruinas.
    De todos modos, la vida no son matemáticas. Si alguien te recomienda que arriesgues, muchas veces es porque le ha ido bien haciéndolo. Y si no les ha ido bien, te lo desaconsejarán. Yo no soy ni de un bando ni de otro. A mí no me ha ido bien el riesgo, pero no por ello lo desaconsejo. Depende de muchas variables, entre otras de lo espabilado que cada uno sea.
    Un saludo 🙂

    • Tienes razón, hasta que no somos conscientes y tenemos capacidad de decisión no arriesgamos, por el hecho de que no tenemos oportunidad.

      Gracias por tus consejos, yo aún no he probado a arriegasrme por mi cuenta, y quizá por ello lo recomiende.

      Un saludo

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